Música Yucatán

Las bandas de música, consideradas como educadoras artísticas de la masa popular, como vehículo de propagación del arte nacional y como difusoras de la buena música, resultan instituciones culturales; como factor de tales tendencias fue considerada la que formó el Estado en 1874 y cuya dirección quedó a cargo del maestro José Jacinto Cuevas, entonces en plenitud de su capacidad artística, y quien escribió para esa agrupación que la estrenó y mucho las ejecutó, el famoso popurrí "Aires yucatecos", también conocido como "Miscelánea yucateca", la elegía "La tumba de mis sueños" y una marcha fúnebre dedicada al Gral. Manuel Cepeda Peraza.

La Orquesta Típica Yukalpetén

Muchas orquestas típicas debieron existir en Yucatán en el siglo XIX, de las cuales, desgraciadamente, no se guarda el menor recuerdo. Al llegar a la Península los contingentes de la Revolución Proletaria mediando el año 1914, las influencias populares de los distintos ámbitos de la República ocasionaron que las expresiones musicales vernáculas de la Península quedaran inhibidas por algún tiempo. Por los primeros años de la tercera década del siglo XX, el popular compositor Pepe Domínguez fue uno de los primeros en utilizar nuevamente el genuino quinteto vernáculo de guitarras. Para el año 1930, ya eran varios los grupos de cancioneros usaban del quinteto típico de guitarras.

En 1942, gracias al gobierno del Sr. Ernesto Novelo Torres, la orquesta típica yucateca cobró florecimiento y auge. La Orquesta Típica Yukalpetén debutó en la Plaza de la Independencia de Mérida, el 12 de abril de ese año, siendo su director fundador el sinfonista yucateco Daniel Ayala Pérez, y desde entonces es considerada la Máxima Institución Musical Vernácula de Yucatán. Actualmente cuenta con 45 integrantes y 3 solistas.

La Orquesta Jaranera del Mayab

Fue integrada en marzo de 1970 con el nombre de "Charanga Jaranera" para acompañar al Ballet Folklórico del Estado, siendo su director, en ese entonces, el Mtro. José Clotilde Caamal. Han sido directores los maestros Santiago Sosa Cabrera, Jaime Ic Ramírez, Pedro Poot Molina, y actualmente Felipe de Jesús Chi Naal.

Es un pilar importante en las tareas de promoción, difusión, educación y preservación del folklore yucateco. Se presenta regularmente en las comunidades del interior del Estado y forma parte del exitoso programa de conciertos escolares "Conoce tus Tradiciones", dirigido a niños de preescolar y primaria; así como del programa "Recordando tus Tradiciones" dedicado al público de la tercera edad.

La trova yucateca

La canción es una de las manifestaciones de mayor genuinidad del alma yucateca, expresión que tiene la particularidad de ser típicamente criolla. Particularidad de la canción yucateca es la hermosura y corrección literaria de su texto. El conjunto musical consagrado al acompañamiento de la canción vernácula, consta de cinco instrumentos: dos guitarras requintas, dos guitarras sextas españolas y un guitarrón.

La historia trovera de Yucatán se inicia en el último tercio del siglo XIX, con Cirilo Baqueiro Preve, Chan Cil (1848-1910), violinista e inspirado trovador y compositor de variados temas románticos y festivos, a quien se reconoce como el padre de la canción yucateca por su fecunda producción musical que abarca romanzas, valses, habaneras, mazurcas y festivas guarachas.

Después, la canción vernácula yucateca alcanza plena identidad, y desde luego, reconocimiento nacional e internacional, en los años veinte del siglo pasado, llamado con acierto época de ordo de la Canción Yucateca, por las invaluables aportaciones musicales de Ricardo Palmerín (1887-1944), Pepe Domínguez (1900-1950) y Guty Cárdenas (1905-1932).

Estos compositores contaron con el aval poético de Luis Rosado Vega (1873-1958), Ermilo Padrón López (1898-1978), Ricardo López Méndez (1903-1989) y otros grandes de su tiempo, para dar vida a hermosas canciones de magnífica factura que despertaron interés en los grandes centros de difusión musical: México, La Habana y Nueva York. Y desde esos puntos de propagaron, a través de grabaciones discográficas, a toda la América Latina.

En este período, precisamente, se consolidan la clave y el bolero, originarios de la isla de Cuba, y el bambuco, originario de Colombia y traído a Yucatán en 1908 por el dueto de Pelón y Marín.

La segunda mitad del siglo XX se caracteriza por las valiosas composiciones de Pastor Cervera (1915-2001), que borda sus temas melódicos, a partir de 1954, en los ritmos tradicionales de bolero, clave, capricho y bambuco, como lo hicieron los grandes que le antecedieron, pero con un novedoso y eficaz texto poético de su propia inspiración, en la gran mayoría de sus canciones.

Y, definitivamente, el prestigio cancioneril de Yucatán se universaliza, a partir de la década de los sesentas, con la aparición del exitoso cantautor Armando Manzanero (1935). Sin duda, el más prolífico y difundido compositor mexicano de nuestro tiempo y una de sus más notorias figuras internacionales, quien tiene por legítimo orgullo haber nacido en Mérida y en un hogar en el que la trova y la jarana tradicionales ocuparon siempre un lugar preferente en su vida cotidiana.

Colaboradora: Mariana Viruega