La ruta del sabor personalizada

Así inicia el post que hoy apareció en los recuerdos de mi facebook. Recuerdo que al final la bautizamos como la ruta del maíz por todas las maneras en que disfrutamos sus sabores, texturas, aromas y formas de preparación...
Hace 2 años, la familia decidió ir a la feria de la Pera de San Pablo Oztotepec, todos nos preparamos para pasar un día entre productos de este fruto más otros de la temporada... cuál fue nuestra sorpresa que al llegar no sería ese fin de semana, sería una semana después...
Eso no fue un impedimento para disfrutar el día, así que nos decidimos a disfrutar todo lo que podríamos experimentar, habíamos hecho un recorrido en auto de más de una hora y todavía estábamos en la Ciudad de México, en la Delegación Miltpa Alta.
La tierra de México siempre es agradecida y nos ha dado las bendiciones de su fruto... Preguntando sobre la feria, nos contaron que el poblado de San Pablo Oztotepec, que forma parte de la llamada "provincia en la Ciudad" la tierra se cansó de las siembras de maíz, haba, frijol y chícharo, pero la gente sabía que su tierra no los dejaría sin su sustento, así que empezaron con los huertos frutales, entre ellos la pera...
Empezamos a recorrer las calles e inició nuestra ruta del sabor... como fuimos encontrando, fuimos probando... la ruta la definieron los antojos, primero unos muéganos, su sabor dulce a piloncillo y canela con el crujir en cada mordida hacen una experiencia divertida y más cuando lo quieren morder dos personas al mismo tiempo...
Seguimos andando y empezamos a ver que en las puertas de las casas estaban vendiendo unos tamales de hoja de maíz, tamales de flor de calabaza con queso y de quelites... bendiciones de la tierra porque aquí se dan de manera natural, son de los más ricos que he probado y me encantaron, lástima que no son tan fáciles de encontrar. Además de comprar y comer en el momento nos llevamos otros a casa y días después nos los comimos con mole verde que además hizo mi papá...
Decidimos probar uno de cada uno porque queríamos seguir disfrutando y qué bueno que así lo hicimos, porque nos encontramos con unos tlacoyos de maíz criollos, con sus nopalitos y claro su salsa, generalmente yo pido de la que pica...
Después nos encontramos un puesto de unos ricos esquites, cómo se me antojaron al verlos bien gusiaditos con su chile de árbol rojo y su epazote, además con su mayonesa, queso y chile en polvo ya en el vaso... pero este puesto tenía una peculiaridad, también vendían chileatole así que también compramos y los fuimos compartiendo...
Para terminar la ruta nos comimos un helado de estos artesanales que venden en la calle, yo pedí uno hecho con Lechera que le llaman "Rayito de luna...", un helado ligerito... sedoso... que se deshace en la boca impregnando todo su sabor...
Así es como terminó nuestro día, ya no podíamos comer más aclaro...
¿Y la feria de la Pera? Al siguiente fin de semana ya no pudimos ir.... Pero si tienen oportunidad se hace cada año en el mes de septiembre, es un proyecto que nació para renovar las tierras, este año es la edición 17 de la feria.